Ideas Prácticas para Ayudar a Crecer : La Experiencia de una Madre con las 16 Actitudes

Con: Kasia Beznoska

Para Kasia Beznoska, las 16 Actitudes no son solo ideas sobre las que reflexionar. Son algo a lo que recurrir en la vida cotidiana de la familia: a la hora de acostarse, en las conversaciones, en los momentos de conflicto e incluso durante el trayecto en coche de vuelta a casa.

Afincada en la costa este de EE. UU., Kasia lleva años trabajando con niños y familias. Su formación es en psicología y educación infantil, y su trabajo se ha centrado en ayudar a las familias a construir vínculos sólidos a través del juego, la compasión, el respeto y la comprensión. También ha completado los niveles 1 y 2 de las 16 Actitudes.

Kasia conoció el programa de las 16 Actitudes mientras estudiaba en Boston, cuando Craig Mackie impartió un taller en el Kurukulla Center de Massachusetts. Lo que le atrajo fue la sensación de que estos valores sencillos podían ofrecer un marco práctico para la vida cotidiana. Esto encaja perfectamente con el enfoque de las 16 Actitudes, que las presenta como una herramienta directa y práctica para reflexionar sobre cómo pensamos, hablamos y actuamos, y cómo creamos más felicidad y sentido en la vida.

Los Primeros Pasos en Casa

Cuando el hijo de Kasia tenía unos seis años, ella decidió incorporar las 16 Actitudes a su rutina para irse a dormir de una forma lúdica. Creó un juego casero utilizando dieciséis tarjetas, con una Actitud escrita en cada una. En el reverso, escribió una definición sencilla.

A la hora de acostarse, su hijo elegía una tarjeta. Juntos leían la palabra, hablaban de lo que significaba y exploraban en qué situaciones de la vida cotidiana la habían visto. Kasia anotaba sus pensamientos mientras hablaban.

Era una práctica sencilla, pero significativa. Les proporcionaba un momento de tranquilidad para conectar al final del día y le mostraba a su hijo que sus pensamientos e ideas importaban. También ayudó a convertir las Actitudes en algo vivo y práctico, en lugar de abstracto. Esto encaja con el espíritu de los materiales de las 16 Actitudes, que animan a elegir una Actitud, reflexionar sobre ella durante el día y darse cuenta de cómo se manifiesta en situaciones reales.

Antes de eso, Kasia y su hijo ya habían creado otro hábito familiar que les ayudaba en los momentos difíciles. Desde que él era muy pequeño, a veces escribían cosas después de un conflicto, una vez que los sentimientos más intensos se habían calmado. Cada uno anotaba lo que quería que pasara y luego comparaban ideas. Esta práctica ayudó a crear espacio, redujo la reactividad y facilitó que se escucharan el uno al otro.

Ese hábito de hacer una pausa, reflexionar y poner los pensamientos en palabras se convirtió más tarde en un puente natural hacia sus conversaciones sobre las 16 Actitudes.

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Manteniendo vivas las 16 Actitudes durante la adolescencia

A medida que su hijo iba creciendo, Kasia sabía que tenía que cambiar de enfoque. Los adolescentes rara vez reaccionan bien ante los sermones. Así que, en lugar de intentar forzar conversaciones más profundas, buscó formas más ligeras de mantener las «16 Actitudes» presentes en la vida familiar.

Una de esas formas era maravillosamente sencilla: guardaba las tarjetas de las 16 Actitudes sujetas con un clip en la bandeja del coche. De vez en cuando, durante un viaje, le pedía a su hijo que eligiera una tarjeta. Un día él eligió Honestidad. En lugar de pedirle una definición precisa, Kasia le hizo una pregunta diferente: ¿Qué es lo contrario de la honestidad? Eso abrió la conversación de forma más natural. Cuando luego le preguntó por qué alguien querría ser deshonesto, su respuesta fue inmediata: «Para conseguir lo que quiere».

Para Kasia, ese momento fue revelador. A veces comprendemos un valor positivo con mayor claridad al fijarnos en su opuesto. Además, hizo que la conversación resultara más cercana. En lugar de hablarle a su hijo solo de ideales, Kasia pudo conectar con él en la complejidad del comportamiento humano real. Esa honestidad es importante en la crianza de los hijos. Los niños no necesitan adultos perfectos. Necesitan adultos reflexivos, sinceros y dispuestos a arreglar las cosas cuando salen mal.

Las propias 16 Actitudes respaldan ese tipo de enfoque. Se organizan en torno a cuatro temas de sabiduría —cómo pensamos, cómo actuamos, cómo nos relacionamos y cómo encontramos sentido— y nos animan a aplicar los valores en la vida cotidiana, una y otra vez, de manera práctica.

Las 8 Ideas de Kasia para Educar a l@s Hij@s de forma Auténtica

Además de estas prácticas cotidianas, Kasia ha desarrollado su propia visión, clara y compasiva, de lo que significa ser padre o madre de verdad.

Sabe cuánta presión soportan los padres. La vida moderna nos exige hacer más, dar más y, de alguna manera, mantenerlo todo en orden sin bajar nunca el ritmo. Pero, según su experiencia, esto se interpone en gran medida en lo que los niños más necesitan: conexión, presencia y estabilidad.

Estos son los ocho consejos de Kasia para ayudar a crecer a los hijos de una forma auténtica y sincera:

  • Dedica tiempo al juego y al humor

No todos los momentos significativos de la crianza tienen que ser serios. El juego ayuda a los niños a sentirse conectados, seguros y presentes. El humor puede aliviar la tensión, acercar a las personas y recordar a todos que la alegría también importa.

  • Escucha con la intención de escuchar de verdad

Los niños perciben rápidamente cuando un adulto solo les escucha a medias. Reducir el ritmo y escuchar con atención les ayuda a sentirse respetados y genera confianza con el tiempo.

  • Crea un espacio para expresar y procesar los sentimientos

Los niños necesitan saber que pueden sentir sus emociones sin vergüenza. La ira, la decepción, la frustración y la tristeza forman parte del ser humano. Cuando los adultos dan cabida a esas emociones y ayudan a los niños a superarlas de forma segura, los niños aprenden a regular sus emociones: los sentimientos van y vienen y no tienen por qué definirles.

  • Dedica tiempo a conocerte a ti mismo y a fortalecer tu brújula interior

Los padres también necesitamos un espacio interior. Cuanto mejor comprendamos nuestros propios hábitos, lo que nos hace explotar y nuestros valores, más firmes podremos estar para nuestros hijos.

  • Practica el perdón hacia ti mismo y hacia tus hijos

Ningún padre ni ningún hijo lo hace todo bien todo el tiempo. Crear una relación padre-hijo sana implica dejar espacio para los errores, dejar a un lado el juicio severo hacia uno mismo y afrontar los momentos difíciles con amabilidad. Perdonarnos a nosotros mismos y practicar la autocompasión nos ayuda a empezar de nuevo, y perdonar a nuestros hijos deja espacio para el aprendizaje, el crecimiento y la reparación. En lugar de aferrarnos al resentimiento o la culpa, podemos volver a la relación con mayor comprensión y cuidado.

  • Conéctate con compasión

Ser duros con nosotros mismos rara vez ayuda. La compasión deja espacio para la imperfección, el crecimiento y la comprensión, tanto para los padres como para los hijos.

  • Fomenta la autorregulación y la regulación conjunta

Los niños aprenden la calma y la estabilidad a través de las relaciones. Antes de poder regularse bien por sí mismos, a menudo necesitan a un adulto de confianza que les ayude a sentirse seguros, tranquilos y comprendidos.

  • Fomenta la confianza y la sinceridad

La confianza crece cuando los niños saben que las palabras importan y que la honestidad importa. En las 16 Actitudes, la honestidad y el habla positiva forman parte de cómo actuamos en el mundo, ayudándonos a construir relaciones basadas en la verdad y el cuidado.


Un marco que Evoluciona con el niño

Lo que destaca de la historia de Kasia es que las 16 Actitudes han ido evolucionando junto con su hijo. Cuando era más pequeño, se integraron en la vida familiar a través de juegos, libros y conversaciones tranquilas a la hora de acostarse. A medida que fue creciendo, encontraron un nuevo espacio en las charlas informales, sobre todo en el coche, donde el contacto visual directo se suaviza y la conversación suele fluir con mayor facilidad.

No todas las conversaciones llegan a ser profundas. Kasia lo tiene claro. Pero lo importante no es la perfección. Lo importante es mantener la conversación abierta.

En ese sentido, su historia ofrece algo profundamente alentador para los padres, madres y cuidadores. Las 16 Actitudes no tienen por qué enseñarse de manera formal. Pueden integrarse en la vida cotidiana a través de rutinas sencillas, preguntas sinceras, la escucha y la reflexión. Los propios materiales fomentan este tipo de uso diario, desde elegir una tarjeta por la mañana hasta reflexionar juntos en casa sobre lo que se ha observado durante el día.

Para Kasia, así es como se ve la crianza auténtica: no esforzarse por ser el padre perfecto, sino construir un hogar donde los valores se vivan, se hablen y se retomen con calidez, honestidad y cuidado.

Los lectores que deseen saber más sobre el trabajo más amplio de Kasia también pueden visitar su sitio web, Growing With Yoga, y seguirla en Instagram en @growingwithyoga, donde comparte contenido sobre la familia, el yoga y la atención plena.

Los padres, cuidadores y educadores que deseen profundizar en este tema también pueden encontrar útiles recursos para niños y adolescentes en la página web de FDCW. Estos materiales, adecuados para cada edad, están diseñados para ayudar a los jóvenes a explorar la compasión, la inteligencia emocional y los valores positivos de una manera atractiva y accesible. Entre los recursos se incluyen 16 to Live By for Teens, 16G Happy Toolbox for Kids, Growing with the 16 Guidelines y Ready, Set, Happy for Children.

Acompáñanos el mes que viene mientras exploramos formas prácticas de utilizar las 16 Actitudes y la atención plena en el aula, a través del inspirador trabajo de Kasia con niños pequeños.


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